lunes, 29 de diciembre de 2008

Fahrenheit 32

Fahrenheit 451 es la temperatura a la que arde el papel, pero bastan apenas unos pocos grados Celsius de tu presencia para que mi corazón se calcine.
Ardo junto a ti en una puta hoguera. Ardemos. Tus malditos labios son queroseno sobre mi pobre alma combustible. Y qué decir de las cenizas que me dejas; sin rastro de ave fénix. Y las brasas infernales que, en tu lejanía, marcan al blanco vivo mi deseo.
... Mis sentimientos pirómanos nunca dejarán de añorar tus ojos de fuego.
Feliz -y ardiente- 2009.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Nieve (I)

Hoy te escribo con rabia, porque he notado el estallido de mi corazón. Lo necesito para (sobre)vivir y, maldita sea; ni siquiera -ni nadie- tienes derecho a rompérmelo. Y no me mires con esos ojazos tuyos porque entonces el infarto no me parecerá mala idea.
Hay perros que se me acercan por las calles que seguro me quieren más que tú. Me dicen que no hay nada de romántico en la soledad. Y yo lo sé. Y yo que sé por qué insisto en invertir en la Bolsa de tu amor, si aunque tengo alma de broker tú no te dejas conquistar.
... Pero de tu cuerpo soy patriota y viajera en noches insomnes. Soy el lucero, el sereno; el vigilante nocturno de tu deseo... Y en esta ciudad bruja ya no queda nieve a la que odiar.
¿Feliz Navidad, dices? Tu puta madre.
Foto: 15 de Diciembre de 2009. Salamanca.

martes, 9 de diciembre de 2008

Hoy, triste (VII)

Ayer su mente viajaba mucho más veloz que el autobús. Hoy es un insulto a la velocidad de la luz.
Hoy, triste.
La lluvia no hace sino perforar hondamente su maltrecho miocardio. Para qué molestarse en sonreír si a nadie le importa... Si a él no le importa.
El clima es una buena excusa a sus emociones de hoy. Un cielo gris como su corazón necrotizado, unas nubes deshilachadas como las alas de los demonios de su locura, unas gotas heladas como sus esperanzas.
Una vez más le lacera esa maldita certeza.
... Una vez más ignora la quemadura -de tercer grado ya.
Hoy, triste.

martes, 2 de diciembre de 2008

Poemas microbianos (I)

He encontrado el Infierno
a tres milímetros de tu boca.
Tus manos anidadas en mi vientre
contraen cada centímetro de mi ser.
Mapeo tu pecho con mi rostro;
me aferro a ti
como las hiedras a las lápidas.
El calor de tu cuerpo
se escapa por tu boca,
paseando tu aliento inocente
contra mi cuello.
Tu olor es látigo
que excita mis terminaciones nerviosas.
Me encrespas, me triangulas;
me conviertes en polígono irregular.
El candado que encierra
mi alma depredadora encontró
la llave que le abre.
Ten cuidado, muñeco.
Eres como un astuto felino,
pero nadie como yo te caza.
No me asustan tus selvas,
como Indy Jones busco tu templo maldito;
tu cuerpo.
Sin miedo a nada me lanzo,
no pienso perderte ahora;
necesito tus abrazos.
Voy enganchándome
a esa droga dura que es tu cuerpo.
Me tienes. Me tienes.
Las cartas están sobre la mesa,
el timbre ya sonó.
Sin embargo tú sigues jugando.
Como en el poker marcas tus faroles,
como en el mus esto es cosa de dos,
como en la brisca mi as vence tu rey.
Estás en jaque,
tus peones son cosquillas
en el corazón de la reina.
Derribas todas mis jugadas,
mis estrategias son humo ante ti.
Contigo sólo queda el tiempo real,
el día a día,
el hoy por hoy.
Sueño con que esos cálidos labios
recorran de nuevo mi cuerpo;
pero el miedo sigue siendo un muro,
demasiado alto como para saltarlo.
Juguemos a los médicos,
descubramos nuevos síndromes,
saquemos matrícula en Anatomía,
diagnostiquémonos amor fatal.
La eternidad
en un segundo a tu lado.
Dos líneas paralelas
en combustión convergente
en un punto ardiente.
Cenizas que reviven
el fuego de un futuro,
incendios forestales,
tú y yo;
indefensos animales.
Que ardan nuestros cuerpos
en la dulce agonía
de la explosión del amor.
Romperé tu corazón,
te dispararé a bocajarro.
No habrá defensa posible,
tu cuerpo es mi abogado.
Volverás llorando,
regresarás suplicando un leve roce,
un simple abrazo,
un beso enamorado.
Y entonces todo caerá,
los muros de Berlín que nos separan,
de tu carácter tus mil caras.
La cuerda se romperá,
el veneno acabará;
sólo nuestros cuerpos,
cara a cara
quedarán.
Y tus ojos agresivos entrarán en erupción.
Seré de sangre fría; y tu mirada mi clima.
Sal de ti mismo,
explora el abismo que es el amor
y encuentra al final esa luz;
esa mirada
buscando lo mismo que tú.

Escrito a cuatro manos en medio de una inmensa hora de Microbiología. Servidora habla en amarillo cursiva.

martes, 25 de noviembre de 2008

Y si...

Hay veces en que las palabras te esquivan, caprichosas y fugaces como una diva de Hollywood. Veces en que tu encéfalo se torna fragua golpeada con saña por un cruel Vulcano. Veces en que tus emociones procesionan mudas sobre voraces arenas movedizas. Veces en que se erigen muros de Berlín ante ti. Veces en que te refugias en fieros adjetivos.
Y a pesar de todo brilla una luciérnaga.
... Y sólo una pregunta, una monstruosa pregunta que todo lo llena; una puta pregunta:
¿Y si... y si merece la pena?

viernes, 14 de noviembre de 2008

Monstruo

... Frente al espejo intento desnudar tu visión.
Abro la boca y de mis encías parten unos dientes corrientes, con los incisivos inferiores formando una empalizada algo desordenada, ; pero dientes al fin y al cabo, no terribles colmillos. Del mismo modo mis labios son como los tuyos, aunque el superior parezca trazado con tiralíneas.
Después observo mis ojos. Amarillean a la luz del sol y son de un extraño color oliva, ; pero sus pupilas no son verticales como las de los hombres lobo. Y sus capilares púrpuras no revientan, así que el blanco de mis ojos sigue siendo eso; blanco.
Mi nariz -antes odiada- es aguileña y de punta fina, trazando una visible cordillera en mi perfil. No es una preciosidad. Pero existen muchas otras narices humanas como la mía.
Bajo la vista hacia mis manos. Observo unas uñas que hace años que no muerdo. Uñas imperfectas de blanda queratina y media luna bien visible; pero uñas y no afiladas garras. Manos sin vello, verrugas o escamas en el dorso. Simples manos.
Descompongo mi cuerpo en otras tantas partes imperfectas pero humanas. No consigo ver ningún monstruo.
... Así que no sé de qué tienes miedo.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Estaciones

Voy vestida de Invierno.

Es mi corazón un -terrible- Verano.

Sé mi Otoño.

Hagámonos Primavera.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Paraíso perdido

Tu sonrisa promete un paraíso perdido. Eso lo sé bien.
... Ignoro entonces por qué la emprendes a navajazos con mi alma -oh mi alma cosida a balazos. Por qué traficas con mi felicidad. Por qué me haces esto.
¿Por qué, si devoraría el mundo mismo con cartílagos, huesos, piel y plumas si me lo pidieras?

miércoles, 29 de octubre de 2008

Deseo

Puro y duro deseo; sólo puedo pensar en milímetros que duran años, y en cómo se extingue un tsunami, y en la dulzura venenosa del autoengaño, y en cómo coño detienes un corazón encabritado, solo y enamorado.
Hostia.

sábado, 25 de octubre de 2008

Soneto al kilómetro cero

"Cualquier tiempo pasado fue mejor",
dijo un poeta maldito cualquiera,
yo aplaudo ésa y otras muchas quimeras;
hoy por hoy vamos de mal en peor.

Como el viejo Eric Clapton sin Layla,
como Harpo sin arpa ni bocina,
como el machista ebrio en la cocina,
como traje blanco en Caiga quien caiga.

Me faltan piezas, sonrisas, venenos;
un dardo -en mi corazón- certero.
Me duele buscarte entre el centeno.

Volvamos ya al kilómetro cero,
diablos; sabes cuánto te echo de menos,
cuánto añoro tu aliento fiel y sincero.

jueves, 16 de octubre de 2008

Rabia

Me maravilla la fortaleza del reo a muerte que camina por su propio pie a la silla eléctrica. Qué bella metáfora es ésa de salir al encuentro de tu perdición.
Por ti voy a bajar al puto infierno. Por ti me voy a clavar un tridente al rojo en el corazón. Y lo voy a hacer sin lágrimas.
Hoy te gruño, y te muerdo. Hoy te odio. Hoy no soporto tu recuerdo. Hoy te necesito lejos.
La rabia son sólo los dientes del miedo.
... Y estas cenizas ya no juegan con fuego.

domingo, 12 de octubre de 2008

Hoy, triste (VI)

Ayer sintió el principio del fin. Hoy, de aquello, poco queda ya.
Hoy, triste.
Se odia a sí misma por negarse a explorar el laberinto; por conformarse con admirar las hermosas vistas que prometen las guías de viaje para cobardes.
Ha llevado su tiempo, pero ahora es capaz de sonreírle incluso en medio de la desolación más absoluta. Muy a su pesar sabe que por él, cualquier cosa. Con él hasta la muerte.
... De ahí el miedo. Se sabe capaz de inmolarse, rendirse y desaparecer -con una resignada sonrisa- a una sola seña de sus ojos de barro.
¿Qué haría entonces? No sabe.
Hoy, triste.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Haiku (IV)

Siento el miedo
porque -junto a ti- yo soy
la más valiente.

jueves, 2 de octubre de 2008

Leona

Hoy siento que alguien ha instalado un corazón de pantera en mi pecho. Hoy, en silencio, rujo desafiante que el peor día del año es sólo un artificio, un espejo de feria que no puede dañarme. Y me río como reiría una demente.
... Mañana quizá no. Pero sí hoy. Hoy soy una leona.

martes, 23 de septiembre de 2008

Carne y luz

Existe una chispa. Una leve brizna de luz que hace que mis labios aún puedan parir sonrisas genuinas.
Hoy me bebo a sorbos un gran cántaro de felicidad. Y mañana quizá agonice en soledad, demasiado enferma de miedo como para -siquiera- vomitar el veneno. Quién sabe.
Sí... Me gusta disfrazar con palabras terribles mis sensaciones mundanas. Así puedo manejarlas de lejos; como quien lee un libro triste y abandona su -triste- lectura cerrándolo de golpe.
Por eso digo que hoy me siento como el carnicero tras destazar una gran pieza de carne. O como el cardiólogo tras un transplante.
... Una vez concluido el trabajo, que arrojaré a la basura el corazón.

martes, 16 de septiembre de 2008

Haiku (III)

A veces todo
es increíble y por eso
(no) me lo creo.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Soneto a los inventos

Tengo un corazón de frío siberiano,
sin trineos, Santa Claus ni renos.
Nunca y yo -en esto- coincidiremos:
meses de escarcha son el Verano.

Hay tan poco y tanto me gustaría
que unas veces te odio y otras te amo.
Soy el juguete roto, perro sin amo,
un raro silencio de guardería.

Sé que son tan sólo tontos inventos,
excusas, cien modos de sobrevivir;
una ceniza entre fuertes vientos.

Tan poco soy que ni llego a herir,
con tanto miedo asesto torpes tientos
que tal vez debería dejarlo morir.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Querría

Querría vomitar
todo lo que siento.
Sufro de
anorexia de sentimientos.

Querría sin rodeos
firmarte aquí un "te quiero"
Sufro de
cobardía al miedo.

Querría decirte
mucho; y a la vez tan poco.
Sufro de
sequía y océanos.

martes, 2 de septiembre de 2008

Wine Amyhouse

Os presento a Amy Wine... Quiero decir; Wine Amyhouse.
Nació para ser enviada a Adobo Fanzine, en respuesta a su petición de retratos de tan inefable artista.

lunes, 1 de septiembre de 2008

El patio

Es sólo un patio. Un puto patio.
Deja de mirar por la ventana: no vendrá. No es un ángel ni mucho menos un demonio, aunque te guste imaginarlo así. En realidad bastaría con olvidar. Con olvidarle.
Y sin embargo es capaz de dejarte la mente en blanco. De paralizarte. De llenarte la cabeza de recuerdos más soñados que vividos.
Joder.
De que te pases dos horas mirando -sin mirar- ese maldito patio.

martes, 26 de agosto de 2008

Hoy, triste (V)

Ayer sintió ternura hacia las hermosas quimeras de la pantalla de un cine. Hoy repentinamente le muerde la derrota.
Hoy, triste.
No dispone de mucho tiempo, pero una semana puede eternizarse mágicamente sin que el nivel de dolor disminuya ninguno de sus días. Sí. El tiempo es un antiséptico que escuece.
Leer sus palabras tampoco ayuda. A veces cree atisbar una poderosa certeza que momentáneamente sacia su sed de ellas; aunque sepa bien que sólo son mentiras que su mente inventa. Bellos disfraces para la horrenda realidad.
Queda tan poco para el peor día del año -que sólo lo es para ella.
Hoy, triste.

viernes, 22 de agosto de 2008

Marcada por la L

Puedo afirmar -y afirmo- que ya soy poseedora del llamado permiso B de circulación, que me autoriza a conducir vehículos de tres ruedas y cuadriciclos de hasta 3500 kg de m.m.a., automóviles cuya m.m.a no exceda de 3500 kg y cuyo número de asientos, incluido el del conductor, no exceda de 9 (pudiendo llevar enganchado un remolque cuya m.m.a no exceda de 750 kg), conjuntos de vehículos acoplados (compuestos por un automóvil de los que autoriza a conducir el permiso de la clase B y un remolque superior a 750 kg de m.m.a siempre que la m.m.a. del conjunto no exceda los 3500 kg y, la m.m.a. del remolque no sea superior a la masa en vacío del vehículo al que está acoplado)
¡Y a la primera! Aunque bueno, cometí una falta leve (tardar en entrar a una rotonda) y otra deficiente (pisar el cebreado al salir de otra) ¡No importa! ¡Toma ya! ¡Que les den a las prácticas! ¡Por fin podré hacer las rotondas como me salga y no cederle el paso a los viejecillos en taca-taca! ¡Y que les den a los STOP!
... Pero, claro está, no me he ido de la autoescuela sin un buen puñado de anécdotas, como cuando Julio me mandaba acelerar como una posesa al salir a una autovía:
-(Julio): Venga, dale con brío...
-(Yo): ¡Ya voy, ya!
-(Julio) (Pisando su acelerador): Venga, ¡que tienes que salir por lo menos a 130!
-(Yo): ¡Pero Julio!
-(Julio): ¡Ni Julio ni Mayo!

Ingenioso, ¿verdad? Pues mirad cómo de otra situación aparentemente anodina -íbamos circulando por una calle ya muy trillada- se saca una gracieta de la manga:

-(Chica): En esta calle no miro, que es vieja.
-(Julio): ¿Y en una nueva sí que mirarías?
-(Chica): ¡Claro!
-(Julio): ¿O sea, que me estás diciendo que si veo una mujer joven debo mirarla, pero si es vieja no?

¿Y qué decir de aquel célebre consejo que nos dio en la víspera del examen tan sólo para picarnos? (considerando que él sólo da clase a chicas):

-(Chica desesperada por aprobar, CDPA): Pues yo me voy a poner minifalda el día del examen.
-(Julio): No me hagáis locuras... que yo voy ahí delante y tengo que mantener la compostura...
-(CDPA) (Indignada): ¡Julio!
-(Julio) (Guasón): ¿Qué? ¡A ver si os creéis que yo no tengo ojos!

Julio también nos ha obsequiado con frases de una inmensa sabiduría (aunque de dudosa ética) tales como:

Hay que parar cuando molestes al peatón, y si no, ¡que le den por culo!”
Hay que parar en los pasos de peatones, pero si no cruzan por ellos, ¡que les den por culo!”
“Este semáforo siempre te lo comes… Debes de tener más hambre que los pavos de Manolo” (que oyeron cantar "Trigo verde" y se comieron el transistor)
“¿Sabías que algunos coches tienen tercera?”
“¡¿Pero qué c*** haces?!”
“No sé , pero a mí no me apetece irle siguiendo la pista a este más que respetable autobús…”
“Ten cuidado al buscar bordillo, que como te subas o te metas una ostia te digo yo la nota que vas a sacar en el examen… Una pista: es redonda y no, no es un volante
“¡Dale, hombre! ¡Aprovecha que el coche no es tuyo!”

Y muchas otras... Echaré de menos escribir estos limones. No descarto seguir con ellos ahora que ya tengo carnet...

sábado, 26 de julio de 2008

Hoy, triste (IV)

Ayer fue un día muy anodino. Hoy mucho más.
Hoy, triste.
Escribe sólo porque él se lo ha pedido, pero también porque lo necesita y porque esas pseudopalabras en lenguaje sms han espoleado a un caballo salvaje que ya trotaba en ella. Ahora galopa.
Disfruta de su soledad y la saborea. Sabe que los kilómetros son como playas desiertas; aunque nunca tan temibles como los hechos. Esos muerden.
Ninguna canción se acopla bien a su estado de ánimo.
Hoy, triste.

miércoles, 23 de julio de 2008

"Para ser conductora de primera...

.. tú frena, ¡FRENA!"
O al menos, eso es lo que me dice mi hermano. He retomado mi carnet, tras las cinco prácticas que hice el año pasado en Septiembre. Ahora llevo once, y la cosa ha mejorado bastante.
Ya no se me cala, porque he aprendido que con el pepino de motor que lleva, si lo sueltas un poco y no aceleras, pega un ralentí que se te sube hasta por un muro. También he aprendido cómo enfrentarme a la rotonda -esa gran desconocida- siguiendo los consejos de Julio:
a) La rotonda esta libre: "Entra, pero si lo haces... hazlo con brío"
b) Hay un coche circulando por la rotonda: "Embraga y mete primera... que ya te colarás cuando tengas el carnet"
c) Hay dos carriles para entrar a la rotonda, yo estoy en uno y en el otro hay un coche: "Acelera... que a mí este jo'puta no se me cuela"
(... Obsérvese la interesante contradicción existente entre las opciones b y c)
También he profundizado en el peculiar lenguaje que Julio emplea para dirigirte; con novísimas aportaciones tales como "coge embrague", "toca freno", "da volante", y un largo etcétera. Y en mi atrevimiento incluso me he confeccionado una cancioncilla con objeto de aprender a aparcar:
Uno, cuarenta y cinco,
dos, buscar bordillo,
tres, metro p'alante,
cuatro, a maniobrar.
¿Quién dijo que aprender a conducir no era divertido? Desde luego que Julio se me descojona vivo con estas tonterías que le digo...

martes, 15 de julio de 2008

Hoy, triste (III)

Ayer reía en compañía de una peli de miedo. Hoy no habla; y brilla el sol.
Hoy, triste.
En su silencio se siente bien. Los sentimientos no reclaman bonitas palabras que los saquen a pasear y así los demás no pueden oírlos, justo como a ella le gusta. Hoy no soportaría exteriorizar una mierda.
Shhh. Mejor así.
De acuerdo, algunos latidos de su corazón suenan un poco opacos, casi armoniosos; y los 60-100 que tatúan cada minuto de su existencia se entretejen unos con otros. Una melodía hecha de sangre.
También hay recuerdos, oh, siempre los hay. Y cuesta afilar el ingenio cuando todo es amargo.
Y piensa en él cuando le duele.
Hoy, triste.

lunes, 14 de julio de 2008

Soneto a la lejanía

Quizá pienses en mí cuando la beses,
veas en ella mis ojos verdes,
me añores; allí nadie te muerde. Sí.
... Quizá me recuerdes en estos meses.

Harías bien en abrir las cadenas
que forjó en ti tu vieja princesa.
Conmigo follarías sobre la mesa,
¿hacer el amor? No... Sería una pena.

Yo mantendré vivo este muerto infierno,
siento lejanía, mis latidos ilesos;
estaré más cerca de ti en Invierno.

El miedo amputa mis pobres deseos;
helada te escribo desde el Averno.
Me duelen tus ojos, tu risa; tus besos.

En estos días no puedo escribir tanto ya que tengo las mañanas ocupadas con las prácticas de conducir -que espero me den para unas cuantas entradas- y otros menesteres. Os pido disculpas; sigo elaborando más Limones en viñetas al ritmo que me permite mi perfeccionismo...

sábado, 5 de julio de 2008

"Recuerdos"

martes, 1 de julio de 2008

Limones en viñetas

Miquel me ha propuesto una buena idea: convertir mis relatos en historietas breves.
No sé si alguno de ellos merece tal honor, ni siquiera si tengo algún tipo de talento para ello ya que nunca he hecho cómic... Pero le he prometido intentarlo en una sección que llamaré Limones en viñetas.
¿Podríais decirme con cuál empiezo?

lunes, 9 de junio de 2008

Hoy, triste (II)

Ayer sólo era capaz del silencio. Hoy piensa en la derrota.
Hoy, triste.
No debería torturarse así. Para qué. Si él no puede verla. Está a 205,6 kilómetros de distancia y a un milímetro infinito de quererla.
Sonríe. Pero... pero es una sonrisa triste.
Para no llorar se imagina que esto es una película. Que en algún momento antes de que lleguen los negros créditos y suene una marcha fúnebre, él la besará. O que existe un mágico botón de rebobinado directo al pasado, al tiempo de las ausencias y las oportunidades.
Y vuelve a sonreír. Esta vez es de verdad.
Muy racionalmente sueña con locuras. Sueña con 1500 días felices ajenos a ella. Con 48 periódicas horas de agonía. Sueña con el puto Verano. Aún le teme.
De repente imagina sus ojos gritando "No".
Y sonríe cuando una flecha venenosa se le clava en el corazón.
Hoy, triste.

miércoles, 4 de junio de 2008

Ojos árticos

Me miras,
y el primer disparo de francotirador
directo al corazón.

Con esos ojos árticos tuyos
tan cálidos.

Uf.

... Qué frío;
ya estoy ardiendo.

viernes, 30 de mayo de 2008

Manzanas envenenadas

... Dicen que si continúas
a algún sitio llegarás.
Siempre me gustó caminar.

Huye sin mirar atrás,
yo quizás estaré bien.

¿Ves?

Te sonrío,
aunque se me esté partiendo el corazón.

El olvido es un jardín del Paraíso
y tú su fruto prohibido;
tus ojos dos manzanas envenenadas
a las que -ya no puedo- renunciar.

sábado, 24 de mayo de 2008

De llamas y abismos

... Es cuando te asomas a un abismo; un puto precipicio insondable. Ni siquiera es un agujero negro, porque no te arrastra. Caes porque tú quieres. Aunque lo peor es cuando echas un vistazo cerca del borde y te das cuenta de que ves el final. Sabes qué es lo que te espera si caes.
Por eso tienes miedo. Porque lo sabes.
Entonces te dedicas a alimentar esperanzas. Deseos carnívoros que te consumen el alma. Son como llamas que queman incluso lo ignífugo; las quimeras de tu mente. Convierten en cenizas las fantasías. Cenizas humeantes, además.
Y por el humo se sabe dónde está el fuego.
Bajas a los infiernos y no puedes arder, dije una vez. Ahora, más que nunca, sé que es verdad. Sé que duele, que me dolerá; incluso ya me duele y no hago nada. Sigo sonriendo, intentando no pensar. Y disfrutando; dando un todo a cambio de un ¿nada?
... No nací ave fénix. Pero volaré si caigo al abismo. Y supongo que renaceré de entre las llamas.
Si estás ahí, sí.

viernes, 2 de mayo de 2008

Hoy, triste (I)

Ayer la primera prenda que sacó de su armario fue una sonrisa.
Hoy, triste.
Hoy, desnuda, querría vestirse sólo con su sombra.
Una camisa como la suya, con quizá dos o tres nanogramos de su aroma perdidos tras los botones. Unos vaqueros de chico, de bragueta infinita.
Pero no había nada de eso doblado en sus cajones, así que se conformó con una camiseta que gritaba a voz en escote.
Desayunó un café con cuatro terrones de un azúcar previsiblemente amargo. Desafió a su espejo, perdió la batalla y, de algún modo, supo que también la guerra.
Mañana, no sabía.
Hoy, triste.

miércoles, 30 de abril de 2008

Soneto al amianto

Noche malvada, noche envenenada,
no mires atrás, sonríe por favor;
le temo tanto a ese puede ir peor.
... La realidad tiene buena pegada.

Ciento veinte por sesenta segundos
y mi hierro cada vez más oxidado.
Terminó por caer el candado
que nos separa a los dos del mundo.

Bailé con mi muerte y no me mató.
Tal vez me quiera o quiera revender
este corazón que ya nadie cató.

Bajé a los infiernos y no pude arder.
El diablo -con amianto- fuerte me ató
a las quimeras y rosas del ayer.
Sí, sigo sin internet disponible y por ello sólo puedo escribir -y leeros, siempre aunque no tenga tiempo de comentaros- cuando vengo algún que otro fin de semana a casa. En una libreta se me acumulan ideas para relatos y poemillas que espero poder ofreceros pronto.
Mientras tanto seguiré agradeciendo infinitamente vuestras visitas y comentarios. Y, por encima de todo, vuestra comprensión. Gracias.

lunes, 24 de marzo de 2008

Un hombre solo

Él estaba allí, tan solitario como sólo un hombre solo puede estarlo.
Yo le observaba, mucho más cercana de lo que él suponía.
La pelirroja también estaba a su lado; como una gata coqueta. Él acariciaba su traje de cristal tibio con sus manos cálidamente frías. Ella. Oh, sí. Ella; brillando rojiza y seductoramente bajo las lámparas. Mirándolo con sus ojos de malta líquida. Deliciosa, y fascinante; llena de ángulos imposibles, eterna amante de los hombres solos.
(Como él)
Pero él no la miraba.
A mí tampoco.
Entre sus manos hacía girar un anillo. Aquel aro plateado bailoteaba torpemente entre aquellos también torpes dedos. Había salido de uno de ellos -del anular; dejando una marca roja, muda testigo de su larga estancia allí- y ahora danzaba con todos.
Polvo al polvo.
No quise interrumpirlo. Me pareció que pensaba en algo muy importante; aunque no supe por qué. Pero respeté su silencio.
Y entonces se puso el anillo otra vez.
Y seguía estando solo.
Aun sin conocerlo a fondo -o quizá sí- deseé que hubiera encontrado respuestas. Le supuse merecedor de ellas; aunque sus preguntas fueran terribles.

domingo, 23 de marzo de 2008

Dejà vu

... Tiemblo; y quizá busco que mis letras sigan esa misma nerviosa partitura. Por eso no me concedo ni un segundo y plasmo aquí y ahora mi caos, mi torbellino. Mis certezas.
(Te vi el 19 de Marzo)
¿Qué ha sido todo este tiempo? ¿Una quimera? ¿Anestesia de ti?
No.
Lo gritaré a quien quiera escucharlo.
No.
No has huido. Yo te he echado -a patadas- de mi vida. De mi eternamente remendado corazón.
No.
Tal vez seas -eres- endemoniadamente guapo, y tus ojos verdes brillen como las promesas que agonizan tras sus pupilas. Pero nada de eso importa si, ya vacunados y amnésicos de mí, siguen sin poder mentirme.
Lo has aprendido bien. Y ya somos sólo buenos -nunca los mejores- amigos.
(Sí, sólo)
Aunque... Tú inervas mi sistema nervioso y lo haces vibrar.
Reconozco que aún me perturbas.
... Que sí, que te veo y un diablo crece en mis entrañas desbaratando mi pulso de cirujana. Que si apareces traes consigo mis -casi- mejores arritmias. Que te escribí el que considero, hasta la fecha, mi más acertado poema.
"Serán las cenizas del pasado -dijiste-; yo también me siento así al verte"
Odio los dejà vu.
Pero me encanta poder decir: Soy libre. Libre de ti.

martes, 18 de marzo de 2008

Alma de tabú

No quiero -sólo- una noche divertida
con final infeliz.
Te quiero junto a mí.

No amo lo fugaz.
eres eterno.
... Lo sé.

Soy el resquicio que te queda,
lo que temes y,
quizá,
deseas.

Soy el cigarrito de después.
Me fumas a escondidas.
Y te sepo bien.

Soy yo.
Eres.

Buscas lo que yo,
o qué sino.
No te supongo tan cabrón.

No soy un simple juguete
odiado por tu pasado.
Soy un alma de tabú.

Vamos, joder,
atrévete;
que no sólo te lo pasarás bien una vez...
Porque yo no huiré.

lunes, 17 de marzo de 2008

Gregorio Casas

... Hacía mucho tiempo que no dibujaba algo que mereciese la pena. Últimamente sólo salían de mi lapicera seres extraños y dantescos trazados al margen de apuntes fotocopiados; producto de instantes -eternos- de aburrimiento.
Y claro, de vez en cuando mi hastío necesita ocuparse en algo que no sean las letras. Si además coincide que mi mirada divaga por el cuarto y topa con una foto de House que tengo en la corchera... Salen acuarelas como ésta.

viernes, 7 de marzo de 2008

A mi tristeza:

Siempre que te vas, o me abandonas, o te cansas de mí, o sencillamente me concedes tu cortés olvido, descubro lo mucho que me has enseñado.
Contigo puedo reflexionar tranquilamente. Representas una suerte de látigo que mantiene acobardadas y silentes a esas fieras que son mis emociones más turbulentas. Eres un tranquilo prisma, un cristal incoloro que destierra la visión rosa -odio y odiaré siempre el rosa- de la vida.
... Sé que no te gusta que digan de ti que huyes; que no eres cobarde -me dices con tus ojos infinitos. Por eso yo miento cara al universo entero -si me lo pides-; y afirmo que soy débil a ti. Que me vences. Que te odio.
Pero tú y yo sabemos que nos necesitamos. Tú y tu sed de enseñar. Yo y mi sed de lo permanente. Mi eterna sed, en definitiva, de hallar una certeza.
Muchas gracias por todos vuestros comentarios de ánimo en la entrada anterior. Me encuentro mucho mejor tras este lapsus triste. Lo he visto todo desde otra perspectiva; y espero que me sirva de mucho.

martes, 4 de marzo de 2008

La parte del león

... Hacía mucho tiempo que la tristeza no venía a reclamarme la parte del león que le corresponde de mi alma triste.
Un día se fue de mis entrañas, ciclónica y loca, abandonándome. Jurando volver.
No pude destruir su hogar cuando huyó. No pude, joder. No sé siquiera si quise; si alguna vez dejó de seducirme por un instante -breve, como todos los demás.
Quizá por eso ayer -y hoy, y mañana, y yo qué sé- no me sorprendió encontrarla cara a cara, aparentemente sin sentido, repentina; magnífica y temible como una mujer dolida.
Y yo... Yo supe que se acercaba. Cómo, no lo sé. Pero su llegada es inconfundible para quien es su eterna compañera de alegrías, para quien conoce bien su soledad. Para mí.
Sé también que no es traidora; y avisa atacándome con todas sus horrendas sensaciones. Porque lo que llegará tras ella será peor; vaya que si lo será. Siempre lo es. Siempre.
... Aún sé más. Sé que ha venido dispuesta a quedarse un tiempo.
El que tarde en asumir unos cuantos errores. El que tarde, qué carajo, en olvidarte.

miércoles, 27 de febrero de 2008

La cruda realidad

He roto demasiadas veces los -pocos- papeles en que logré ser sincera respecto de nosotros. Tantas veces lo hice y en pedacitos tan microscópicos; con tanta furia los mutilé que perdieron el sentido. Ahora, ciega y deseando recordar, busco a tientas los pedazos; con una leve chispa de esperanza y el rollo de celo entre las manos.
Los llamo como una niña asustada a su gato atrapado en un rascacielos disfrazado de árbol. Venid, pequeños, venid. Volved de donde nunca debisteis salir; al refugio de la tinta muda, a la acogedora maraña de mis sensaciones anónimas. Volved, volved conmigo.
... Pero no me arrepiento, ni siquiera al contemplar los restos de aquella vieja masacre sepultados en la papelera. No te añoro; sé que no por primera vez desde que creí lograrlo. No busco esa añeja historia queriendo reescribirla contigo; no quiero añadir alguna jugosa postdata. No.
Busco muy egoístamente... Es sólo que necesito recordar cómo se hacía eso de enfrentarse a la cruda realidad.

martes, 26 de febrero de 2008

El olvidado

... Últimamente se sentía como el olvidado que no termina de encajar en una fiesta. Sí. Aquel que, al marcharse, no causa que nadie levante la vista de su copa.
Ensayaba cada noche sus solitarios brindis: "Por ti, por ése y el de más allá, por los fracasados, por esa rubia potente de la barra; por mí, qué carajo"
Le sabían -y le olían- a compañía.
Y eso consolaba las lágrimas de perro que a veces lo pillaban desprevenido asaltando su barba de lija. No mucho... Pero un poco sí.
Lo tuvo todo. Y ahora tenía todo un nada por delante.

Final I
Meses atrás estuvo en los corazones de la humanidad entera; recorriendo las venas de muchos y marcando los segundos de la cuenta atrás -un, dos, tres, ¡tumor!- del resto.
Omnipresente. Deseado. Temible.
Comenzaron a seguirlo por su elegancia, la maravillosa letalidad de su traje blanco y sus zapatos naranjas. La hermosura de su profunda respiración. Lo bellos que se veían los labios besándolo. El suave tacto de su piel. El aroma de lo ronco. La niebla de sus misterios.
Entonces sus dientes humeantes se hincaron en sus débiles pulmones. Alguna que otra tos sangrienta despertó la alarma. Trataron de ahogarlo en esas fosas comunes que son los ceniceros, lo vetaron con escudos rojos, lo estigmatizaron; lo vendieron a precio de orillo.
Omnipresente. Deseado. Temible.
... Ahora también olvidado.


Final II
Una copa más, se decía a sí mismo, y el barman aceptó ya que pagó con dinero en efectivo, pero se aventuraba a predecir el destino de su feligrés.
Aquella copa precedió a otras, en un mar de alcohol ahogaba su vida, cada gota de aquel elixir le arrebataba parte de sus recuerdos, navegaba en un mar de olvidos.
Bebía, recordaba y dejaba olvidar, y en cada fondo del vaso, creía deslumbrar una brizna de esperanza.
La ultima gota rozó sus labios, la música se acabó, las luces se habían apagado, pero un destello le iluminó, sabía lo que tenía que hacer.
Encaminó la desierta avenida, con una sola idea en su mente, posiblemente el mayor logro de su vida, por el cual sería recordado por todos. Llego a una calle, cruzó y se dispuso hacia su destino.
Los periódicos a la mañana siguiente, en alguna de sus páginas mencionaron a aquel pobre que se había suicidado lanzándose desde cierto puente, en cierta ciudad, etc.
Algunos lo vieron, creyeron recordarlo o conocerlo, pero al pasar la página, se desvaneció para siempre en la memoria del olvido.
Escribí ayer por la noche la primera parte de este relato. El final se negaba a esclarecerse; así que se lo mandé a mi amigo Jause. He aquí ambas versiones, la suya y la mía, cada cual fiel a nuestro estilo.

domingo, 24 de febrero de 2008

Soneto al miedo

Eres un mecanismo de defensa
paradójicamente al ataque;
buscando del silencio el almanaque.
... Hay quien por ti -por miedo- ya no piensa.

Vas por ahí glorioso cortando alas
usando tu oxidada y cruel navaja.
Metiendo sentimientos en sucias cajas,
y etiquetando; de buenas o de malas.

Te siento necesario y humano,
a veces útil; otras tan sólo desdén,
eterno y frío como el Verano.

Sólo quiero que sepas "que te den",
estoy harta -o no- de darte la mano.
Quiero, una noche, encontrar ya el Edén.

sábado, 23 de febrero de 2008

Muñeca rusa

Tengo miedo; y sin embargo no temo.
... Tan dentro de mí; como una inquietante muñeca rusa. Tan fuerte que comienzo a querer girar sólo en torno a ello. Tan frágil, en cambio, que incluso recelo de arrancarme estas líneas; no vaya a ser que lo ahuyente con mis torpes palabras.
Comienza a vencerme; o quizá es que la derrota siempre ha sido una constante -terriblemente real- que urge asumir. Cuanto antes.
¿Y el dolor? Vendrá. Sí. Es un visitante puntual y yo... Yo soy la mejor de las anfitrionas...

jueves, 14 de febrero de 2008

Mi primer callo

... Debe de ser patológico; porque si no no me lo explico.
Ya lo hice una vez, repetí otras dos más de la misma asignatura, y hoy he vuelto a recaer... Sí, queridos cítricos, sí. Lo admito. Me estoy volviendo de una voyeurista tal en cuanto a las clases de de Medicina, que hasta me planteo dejar de incluir mis experiencias en los limones universitarios y crearlas uno propio -se admiten y se necesitan sugerencias para el nombre, que limones colones suena pésimamente mal.
Lo dicho. Hoy mi amigo Jause y yo hemos hecho doblete. Él por tragarse dos horas en la coñazo-asignatura El Medio Natural, y yo por hacer lo propio con su doble Microbiología.
Sí, ya; nos aburrimos mucho.
La diferencia es que Jause se puso a pasar apuntes de no-sé-qué en mi clase y yo, en honor a todos los pringaos' del mundo, me puse a cogerlos como una campeona. Cuatro folios que escribí, que sé que suenan a poco, pero si viérais mi letra -ya lo escanearé y lo pondré- apretá como la faja de una abuela, os parecerían un muy mucho.
Respecto de CCTTMMAA, perdón, El Medio Natural -que es que ya hay ganas de complicarse, que p'al caso son lo mismo-, os diré que en efecto, es un rollo. Poco hay que contar, pues. Una asignatura que debiera ser bastante bonita se transforma alegremente en un bodrio debido a la poca alegría de su docente, que es una de estas ecólogas piradas -ejem, esperemos que no bloguee-, obsesionadas con el maldito ciclo del agua y esas cosas... Volveremos a vernos en Ecología, asignatura anual de , así que a ver si nos coge enchufe.
(A todo esto, he estado en la cafetería de Medicina y madre, es cuatro veces la mía. Pobrecicos Biólogos; es que tenemos un ecosistema muy reducido en nuestra facultad bipiso)
Llegamos a la clase -un aula magna- y Jause me dijo que nadie se sentaba atrás del todo. Os preguntaréis por qué. Bien; no es que los médicos -futuros- se interesen mucho por escuchar y/o atender y se pongan en primera fila, no... Es que al final de la clase hay goteras; que los cubos colocados al efecto así lo atestigüan. Qué decepción.
Nos sentamos y empezamos. El primer hombrecillo en aleccionarnos daba -a mi juicio- bastante bien la clase; aunque a velocidad Match III, como las maquinillas de afeitar.
¡Qué de bicharracos! Que si Staphylococcus aureus, que si Clostridium sp... Eso por no hablar de los nombres de los antibióticos que se los freían; me temo que mi memoria ictiófila no es capaz de transcribirlos aquí. Lo que eché de menos fueron fotos dantescas; porque verlas es mejor que gastarse la guita -va por ti- en una peli de Tarantino, ¡qué de sangre! ¡qué recidive! ¡qué hinchazones! ¡qué puses! ¡qué asco!
Pero bueno, tuve mi momento estelar:
(Profesor): Y esto de la tularemia... ¿no os suena de algo?
(Yo) (Para el cuello de mi camisa): Coño, los topillos...
(Profesor): ¿Cómo?
(Yo) (Visiblemente acongojada): Esto, ¿los topillos?
(Profesor): ¡Exacto, los topillos!
(Jause) (Con sorna): ¡Qué lista!
(Yo): Estos médicos, que no sabéis del campo.
Luego me temblaba la mano, porque pensé que lo mismo el docente se emocionaba y consideraba oportuno seguir preguntándome acerca de dicha enfermedad, de la que, todo hay que decirlo, sólo sé que se trata con la problemática clorofacinona. Ignorante que es una.
El segundo profesor seguía el apasionante y meritorio método educativo del Pábüer Póin, aparte de sazonar con alarmante frecuencia sus frases con un hiriente "esto es más peor".
Y si algo me dejó claro este buen señor, es que primero hay que operar y después preguntar; que esas "CIRUGÍA" que ponía con mayúsculas, negrita, subrayao' y letra tamaño King Kong así lo indicab... obligaban; obligaban.
Para terminar, os diré que el mejor recuerdo que me llevo de la clase no es una nueva experiencia, ni siquiera las risas, ni los fútiles apuntes que tomé, sino un hermoso -y nuevo para mí- callo en el dedo anular.
... Y es que ni universidad ni leches en vinagre; que he tenido que ir a una clase de de Medicina para que me saliera mi primer callo, ¡qué ilu!
Léase la versión de Jause de este atípico San Valentín -que sí, que sé que es hoy.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Como ellas

Seduciendo al teclado,
mendigándole algo.
De mucho en mucho,
hilando un...
¿¡poema!?

... Más bien no.
No me dejan las letras.
No me dejan...

Las letras son adolescentes borrachos
jugando a los médicos en mi cabeza.
Se conocen, se tocan,
juegan.
Descubren.

A mí me dejaron fuera
de sus diversiones.
Sólo escribiendo me siento como ellas.

sábado, 9 de febrero de 2008

Fortaleza

... Tiempo.
Mucho Tiempo libre. Tiempo que apenas asoma tímidamente de entre el -anodino y gris- envoltorio en el que vino. Aspiro su aroma y me embriago.
Hmmm.
Tiempo viene con un pan relleno de Miedo bajo el brazo. Miro sus enormes ojos y me sonríe. Apenas tiene dientes; no ha llegado aún a la edad de morder; de doler.
... Debería asustar a ese pequeño diablillo antes de que aprenda. Ahora que aún no sabe lo poderoso que puede llegar a ser, lo bien que se lleva con Culpable.
Ahora que ignora su fortaleza.

jueves, 7 de febrero de 2008

Tópico

El dolor duele. Duele.
Como dulce anestesia.
... Ay; y cuánto.

¿Qué analgésico?
Todos tienen efectos
-alarmantemente-
secundarios.

Por ejemplo,
más dolor.
Más.

El dolor es un tópico.
Tan recurrente...

A mí me duele,
¿a ti te duele?
¿a ella? ¿a "nosotros"?
¿a vosotros?
¿a ellos?

El dolor es un tópico.
Aplícaselo a tu piel.

martes, 5 de febrero de 2008

Soneto al C.U.M. (I)

C.U.M. significa "corrida" en Inglés
y yo aún no he visto ningún toro.
Sin salir de aquí te bajas al moro,
coges moreno de flexo; y ya ves.

Ésta es una residencia singular.
Extraes nutrientes en vez de comer,
en la tele peleas por "el poder",
mira; hasta a Snoopy puedes admirar.

Pero es un lugar donde -sobre- vivir,
jugar al ping-pong, joder al personal,
ser alternativo, matar o morir.

A mí me mola esto, tronco, o chaval;
a Jause algún día podré destruir.
Quitando los topos, no estamos tan mal.

Dedicado a las residencias universitarias, esos inhóspitos lugares; cada cual con sus mitos particulares, en las que tan buenos ratos pasamos todos juntos.

sábado, 2 de febrero de 2008

Mierdoema

Desarrolla tu legítima rareza;
es algo que me ha venido
a la cabeza.
Hoy.

No pregunten por qué.
Sólo sigan leyéndome.

Y...
No me juzguen.
Please.

Eso ya lo hago
yo;
yo me digo:

"Y déjate de rimas breves
y sonrisas leves;
y de mierdoemas como éste"

O, en castellano,
poemas un tanto mierdas.

Vale, surrealista es un rato. Pero es que no he querido modificarlo en absoluto; me parece que perdería chispa... No sé.

viernes, 1 de febrero de 2008

Soneto a la voz

Eres uno de mis eternos fetiches.
Y es que puede no atraerme nada
un House; si al hablar descubro, helada,
tiene la voz como ladra un caniche.

Me fijo mucho en ti, querida voz,
porque ; me van los tipos roncos.
Sílabas quebradas, rotas, ríos broncos;
de mis amores eres siempre altavoz.

Habla grave si quieres conseguirme,
quizás me gusten tus cuerdas vocales.
Abre la boca y grita, ¿vas a seguirme?

¡Exacto! Como un triángulo de Tales,
me escucho y me entran ganas de irme.
Mi voz no me gusta; he allí mis males.

lunes, 28 de enero de 2008

Ah, entonces

Si las letras tuvieran
otro nombre de mujer;
si la amnesia se acordara de ti.

Si sólo...
... Si sólo tú y yo.

Ay.

Si tuvieras la culpa;
si pudiera,
si tuviera derecho a odiarte.

Si fuera un delito.

Si supiera qué hacer.
Qué.

... Y si mintiera y dijera
que no me duele.

Ah, entonces.

jueves, 24 de enero de 2008

Un gato (I)

A veces
me comparo con un gato.

Y te araño,
te bufo,
rompo tu mundo perfecto.

Miau.

Si yo soy tu gato,
olvídate de ser mi dueño.
Tú, como mucho,
ratón.

Y digo;
déjame libre,
maldito pesado,
¡déjame, joder!

Un gato está bien solo.
Con su orgullo.

... Pero,
de vez en cuando,
-cuando te busque en el sofá,
sí; el mismo que destrocé-,
estaría bien una caricia.

Sólo una.

martes, 22 de enero de 2008

Retazo

Apetece sacarse un poema
de esos tipo efecto retardado,
veneno negro enlatado
recorriendo la calle Arteria.

... Considero el llorar Napalm
una pérdida de tiempo.
Es mucho mejor reír
a solas con mis secretos.

¡Ja, ja, ja!

Merece una letra mayúscula
esta vida impostora;
nada es suficiente y todo se añora.
En el olvido.

El tiempo es un atleta dopado.
Hasta el culo.

Cuando las letras absurdas se rebelan
más vale ondear bandera blanca.
Para muestra, este retazo
desgranado desde Salamanca.

lunes, 21 de enero de 2008

A la espera

¿Y cuando arañas el reloj pero el tiempo, valiente, no se asusta y continúa su paso perezoso?
Esos días que escurren miserablemente, las fechas que parecen nunca llegar. Cabalgan en un brioso corcel de patas blancas; mientras que tratas de andarles a la zaga en una oxidada bicicleta.
Y eso los más afortunados... La mayoría sencillamente corre, anda, cojea; se arrastra como puede en pos de las horas malditas.
Un nunca llegará te persigue. Cinco días marcados con rotulador que palpitan y parecen salirse del calendario. Y tú en medio de un mar de hastío, de indolencia, de mil millones de me da lo mismo. Envenenado de indiferencia.
... Se burlan los relojes de nuestra espera. Y nosotros... Nosotros sólo podemos esperar. Nada más.
Bueno; y estudiar. Hablo de los exámenes; ¿de qué si no?

viernes, 18 de enero de 2008

Miedo a ti

De kilómetro en kilómetro
viajo hasta tu ausencia.
No tienes nombre, no tienes cara;
sólo sé que eres.
Busca en tus bolsillos la llave,
sí; ésa que encaja justo en mí.
¿Quién será, será... ?
Te supongo ojos de poker
o quizá de color desengaño.
Ja.
Volvió el miedo.
Miedo a ti;
el misterioso desconocido.

lunes, 14 de enero de 2008

Soneto al silencio

Me gustas tanto que podría hablar
horas, minutos y segundos de ti.
En mi pasillo hoy escaseas, jolín;
quiero tenerte, quiero contigo estar.

Algunas no callan ni bajo tortura
y eso que los exámenes acechan.
(Supongo que mucho morro le echan)
Callaos, perras, o impondré mi dictadura.

Te añoro a tantas horas diferentes
que a veces ya más no lo soporto.
Salgo y grito, rujo esporádicamente.

Es que sé que a ellas yo no les importo
y chillan, gorjean continuamente.
... Cogeré un trapo untado en Oporto.

Sí, vale; es que estamos de exámenes y a veces cometería un genocidio.

sábado, 12 de enero de 2008

No es un hasta luego; sólo un adiós

... Hoy he soñado contigo por última vez.
No me ha dolido. A ti sí. No puedo verte, pero créeme; te toca ahora soportar la rutina con una de tus numerosas sonrisas torcidas. En adelante eres tú quién llorará. Yo no.
Ya no.
Ensaya un buen disimulo y aprende a zurcir, porque puede salvarte la vida y ahorrarle muchos mordiscos a tu joven corazón.
Hazme caso. Por una vez.
Creo, me parece recordar; que ya me despedí de ti. Pero a ti el dolor -porque lo sentirás, oh sí, lo sentirás roer en tus duros huesos- siempre te causa sordera. También te anuda un pañuelo de lunares en torno a los ojos.
Por eso no te acuerdas; no eres capaz de recordar que el último día que nos vimos mis ojos te dijeron no.

viernes, 11 de enero de 2008

Islas

La lluvia es mi potencial enemiga.
Sonríe desde las nubes; astutamente camuflada como pequeñas -y dulcemente inocentes- partículas de vapor. Viéndola así, despojada de sus imponentes gotas, una se siente impulsada a acariciar esas algodonosas formas. Y a imaginar siluetas, derrochar horas bajo su magia.
Hasta que llueve.
Entonces, una furia ancestral y sabia -ataca fortaleciendo melancolías y males de amor- se desata. Cae como cayeron los ángeles caídos al traicionar algún estúpido dios. Fríamente quema; me quema.
Un paraguas no sirve. Menos aún si es de color gris.
Por eso nos refugiamos bajo esas coloridas islas, esos artilugios que parecen champiñones mágicos directamente salidos del universo de un Lewis Carroll un tanto ebrio. El viento trata de doblarlos, morderlos; los tuerce con rabia y un orgullo muy, muy herido. Consiguen que no nos mojemos.
Y el viento aúlla, derrotado. La lluvia corea un triste blues en tétrico dueto; el clima danza.
... Aunque saben que no importa. Sea como sea, se abrirán paso hasta mi corazón.
Y allí, en mi propio pecho, lo ahogarán.
En efecto. Llueve en Salamanca.