miércoles 8 de julio de 2009

Un gato (II)

Yo soy ese pequeño gato negro al que todos temen... Y aunque no te lo creas soy yo la que tiene motivos para tener miedo. No .
Créeme.
¿Acaso no ves el abismo del que provengo? ¿Y el que me rodea por todas partes?
Mi negrura no puede competir con la que se asoma a la boca del mismo Cancerbero. Y todo lo que tengo son dos monedas verdes que ningún barquero de la laguna Estigia aceptará. Ni tampoco.
Sí. Ya sólo soy ese pobre gato al que señalas y, con suerte, acaricias cuando paso junto a ti. Nada más.
Foto: 23 de Abril, La Alberca (Salamanca)

viernes 3 de julio de 2009

Lobo marsupial

Miraba la tele sin ver hasta que dijo:
- ¿Sabes? Lo tuyo y lo mío fue como un lobo marsupial -y se enjugó el llanto.
- ¿Como un qué? -preguntó él, aunque realmente le importaba una mierda.
- Un lobo marsupial, un tigre de Tasmania, el... -dudó ella, intentando recordar el nombre científico y al mismo tiempo darle alguna pista sobre aquel curioso carnívoro que tanto le gustaba.
- Ni idea -cortó el, sin ocultar que, efectivamente, aquello le interesaba más bien poco.
- El, el... ¡Thylacinus cynocephalus! -recordó, algo más alegre-. Era un marsupial, parecido a un lobo, con rayas en el lomo y la cola... ¡y unas fauces que se abrían 120º! Un animal precioso...
- Oh, sí, una monada -soltó él, sarcástico.
- Lástima que los granjeros de Tasmania los cazaran por miles cuando empezaron a matar ganado, hasta extinguirlos.
- Ya, y... ¿qué?
- Pues, ¿no lo ves? Nuestra historia y la del lobo marsupial son paralelas...
- ¿Por qué? -dijo él, logrando con su entonación la pregunta con menor grado de interés jamás formulada.
- Porque era bonita, inusual, rara, extraña y con tintes surrealistas. Pero comenzó a volverse peligrosa y decidimos matarla.
- Y obtuvimos una recompensa, además de cumplir con nuestro deber -interrumpió él con una mirada significativa que quería decir "cállate ya"
- Sí, pero fue temporal. A la larga perdimos algo único -contraatacó ella.
- Seguramente habría programas de recuperación de la especie -dejó caer él, disimulando su creciente interés.
- No. Cuando decidimos luchar ya sólo quedaba Benjamín, un pobre lobo.
- Un pobre lobo cansado y solo -se dijo él, repentinamente afectado.
- Sí, pero... ya no importa. Nadie se acuerda ya del lobo marsupial, ni de Benjamín... Salvo cuando su historia, que es también la nuestra, se repite -concluyó ella, levantándose del sofá.
- Cansado y solo -susurró él como un eco, con los ojos anegados de lágrimas.

domingo 28 de junio de 2009

Cirugía

Voy a estudiar cirugía para extirpar los tumores que en mí malignifica tu cínica sonrisa -el odio es un afilado bisturí de precisión. Y con un grueso hilo de olvido trazaré una sutura con garantías de cero dehiscencias.
. Voy a romperme las costillas para que no notes que mi corazón es ya viejo. Así su desgastada nervadura quedará disimulada en la carnicería; y las sístoles ahogarán por mayoría a las diástoles. Tus ojos se clavarán en las heridas de mi carne y pasarán de largo ante los síndromes que juegan al escondite inglés en mi cerebro.
... Lástima que no tenga madera de cirujana.

domingo 21 de junio de 2009

Best-seller (II)

"Curiosa paradoja la del viajero de autobús. La inmovilidad que el monstruoso vehículo -y la tiranía del asiento- impone contrasta de lleno con la premura con que dicho viajero se ve catapultado al horizonte, siempre arrastrado por el voraz apetito de kilómetros del ... "
Escribió, o mejor aún, vomitó estas palabras en su libreta de escritor. "Vomitó... ¡qué apropiado!" se dijo, ligeramente mareado; apresurándose a apuntar aquel fantástico símil antes de que una nueva curva de la carretera -sinuosa y letal como una boa- se lo arrancara sin piedad del subconsciente.
"Vaya, como una boa... vaya" pensó, y sin saber porqué la imagen de una araña arrancando minuciosamente cadáveres de mosquito de su bella tela espoleó de nuevo su hambre de novela. Hoy le mordía el surrealismo, y decidió aprovechar la racha llenando y llenando más hojas del sacrosanto cuadernillo.
"¿Que me muerde el surrealismo? ¡No opinan lo mismo esos críticos que me llaman chalado, tarado, chiflado, perturbado... ! Ado, ado, ado... Ado rima con mojado, templado y amado... Amado como yo cuando aún me quedaban ceros en la cuenta corriente... Qué gracioso, el cero, la nada, el no, lo puede ser todo... todo"
... Y se echó a reír como un demente mientras, a su espalda, alguien descolgó el martillo de emergencia y se le acercó muy, muy despacio.
Otro relato acerca de los engranajes insertos en la mente del escritor. Como el protagonista, he sentido hoy las dentelladas del surrealismo, y éste es el resultado. No sé muy bien cómo calificarlo... pero me gusta.
En unos diez días aproximadamente podré dedicarme a resucitar a este pobre y abandonado blog mío. Gracias por seguir pasándoos por él.

jueves 4 de junio de 2009

Headbanging

... A veces creo que tus ojos son puro heavy metal, porque apenas me taladran mi corazón comienza un salvaje headbanging.
Foto: 5 de Marzo de 2009, Salamanca.

viernes 29 de mayo de 2009

Otro año más

"¿Sabes cuando dicen que el tiempo vuela? Pues es mentira; no lo sabrás hasta que empieces lejos de todo y de todos, te forjes una nueva vida y la exprimas... y entonces te veas suplicándole al calendario otro año más"
Dos años fugaces que ahora muerden como perros contaminados de rabia. Duelen los días, y las noches se desangran. Y me traicionan los recuerdos mafiosos que cosieron con alambre mi corazón fibroso.
... Hay jueves tatuados en lo más hondo de mi ser. Hay cervezas que alguna vez empaparon mis labios y siempre refrescarán mis heridas. Hay palabras que me traspasaron, hay locuras, hay amigos separados por metros mucho más eternos que algunos kilómetros.
Sé que sigues aquí, pero... voy a echarte de menos. Sin ti no será lo mismo.
La frase más sabia del mundo: Mi hermano.
Foto: 17 de Diciembre de 2009, Salamanca.

miércoles 20 de mayo de 2009

Homo neanderthalensis

... La madre Neanderthal trató, sin mucho éxito, de peinar las pobladas cejas que fieramente coronaban los marcados arcos supraorbitales de su hijo. Se mojó los dedos en salivilla -un gesto que todas las madres del universo repetirían casi doscientos cincuenta mil años después-; pero al final tuvo que resignarse. Suspiró.
Inquieta, se irguió y miró en derredor. En la cueva reinaba una actividad frenética, muy diferente de la indolente crueldad del Invierno que los rodeaba. Aquí y allá los hombres afilaban sus mejores lanzas, quemaban las puntas de estacas para fabricar venablos. Las mujeres curtían gruesas pieles, elaboraban collares con guijarros y hueso. Y los niños jugaban, claro... eran niños.
Cuando todo estuvo preparado, se agruparon a la entrada. A lo lejos, los mamuts oliscaban con creciente temor. Dos o tres hembras viejas barritaron, reuniendo a la manada. Los hombres los miraron ansiosos, preparándose para lo inevitable.
... Y sus hermosos ojos claros sólo se despegaron de las formidables bestias cuando el meteoro hendió la atmósfera. Y la primera sonrisa de la humanidad se congeló, fósil, en una macabra foto prehistórica.
Como es por todos sabido, no hubo ningún meteorito que acabara con el Homo neanderthalensis. Es pura ficción.

martes 12 de mayo de 2009

Soneto al deseo

Eres un tipo con muchos secretos;
la arruga triangular de tus vaqueros,
imán fatal para mis ojos rockeros,
desangra mi ego en sucios sonetos.

Anacondas en torno a mi corazón,
y tu piel de lija rasga los fósforos
sembrados como minas en mis poros,
quemando en tercer grado mi razón.

No jodas, cariño, esto no es un juego,
no soy la porno star de tu museo;
busco y encuentro tu deseo ciego...

Y ya que tus códigos no desbloqueo,
atrévete y construye el cortafuego
que detenga este mortal bombardeo.

martes 5 de mayo de 2009

Tormenta

¿Sabes ese ambiente denso, envenenado de electricidad, antes de la tormenta más acojonante de tu vida? , que siempre alardeaste de tu piel de secuoya, contemplas ahora envidioso la anorexia de los juncos.
Supuras miedo.
Yo percibo un rumor, las más hermosas notas encarnadas por el más torpe de los intérpretes. Respiro, vivo, siento; deseo un puto delito. Te deseo.
... Y es que en tus ojos de barro ya se han hundido muchos barcos. No veo por qué mi débil corazón y su ilusa góndola han de creerse más afortunados.
No podré escribir mucho estos días. En dos semanas los exámenes empezarán a morderme. Y deseo plantarles buena batalla.