Mira que... Deberías... Yo de ti...
Y claro, a los dos segundos de decirlo ya tenía a toda mi familia dando la lata, que parecían las tacañonas del 1,2,3:
Aquí ya se me escapó el taponcillo de la caldera mental y exploté:-¡Que sí, sácatelo, hombre! -mujer más bien, pensé yo.
-¡Que sí, que sí, que te lo vas a pasar bomba! -éste era mi hermano, vehiculero convencido y orgulloso poseedor de su permiso B hace ya 730 días.
-¡Que sí hombre, que si no te lo sacas ahora luego no lo haces! -esta frase encaja perfectamente en el contexto de un anuncio de Fabe de fuca.
Mi unidad familiar enmudeció. Pero de perdidos al río; recurrieron al sempiterno argumento del mira que:-¡Vamos a ver! ¡Lo primero; hombre no, querréis decir mujer! ¡Lo segundo, dejad de decir que sí, que sí; que no os pagan por ello! ¡Y lo tercero, que no me lo saco, ea!
Entonces tomaron aire para seguir hablando. Yo intuí la avalancha de razones perfectamente justificadas y sólidas cual turrón de guirlache con las que me aplastarían en breve, y me di por vencida:-Mira que luego no encuentras tiempo para ello... -mi madre, consultando el reloj.
-Mira que si vas con tus amigos te echas unas risas... -mi hermano, a lo colega.
-Mira que te da autonomía... -mi padre, práctico.
-Mira que si te lo sacas ahora descuidas... -mi madre.
-Mira que está chupao'... -mi padre.
-Mira quién baila... -mi hermano; gracioso él.
-Vale, me lo saco -un tono más insípido que el agua de Solares.Y así hice, aprovechando que en ese momento los tenía bien puestos. Me personé en la autoescuela que está a 50m de mi casa -Autoescuela Castilla, se llama- pagué, firmé unos dos millones de papeles y voilà.
Comienza la aventura; a por el carnet.
¡Ea!




