martes, 12 de junio de 2007

Tic tac

Caminas con la mirada cobarde
de quien sabe que a su espalda mueren rosas.
Sé que no te gusta llegar tarde.
Mantienes presa a esta muchacha,
y una rendija de persiana es su zoom.
Un monótono tic tac enturbia la situación,
un ansia de relojes, un minutero fatal.
Engranajes ensangrentados. Doloroso plañir.
Observo la calle mientras te espero,
matando el mismo tiempo
que marca los encuentros.
La risa escarlata del semáforo
ya no parece sincera;
aquella alcantarilla entona un blues triste
y nos dedica la letra.
El sendero cuajado de alambres y trastos rotos
es tu preferido;
bien señalizado es de mi agrado también.
Hay veces que dar un rodeo es lo más directo.
que pierdo el tiempo
cuando explico lo nuestro.
Y el minuto exacto me da la razón.
Ahí estás; te veo, por fin,
famoso sin aplausos,
estrella sin de la fama.
No dobles esa esquina; no desaparezcas
en tu último flash. Gloria eterna,
aunque ellos no nos entiendan.
Sonríe a la cámara.

Y es que, qué mejor fecha que Selectividad para bullir de poemas. Y qué mejor momento para mirar por la ventana como otros tantos martes, y que todas las promesas -de estudiar- se rompan a medida que se acercan las ocho de la tarde. Y qué mejor momento para que seas tan odiosamente puntual, y qué mejor momento para observarte desde mi cuarto piso, mientras tú castigas la calle camino de tu casa, como bien odio saber.

4 comentarios:

Penguin Boy dijo...

Yo no he estudiado un carajo, eso sí, hasta he vuelto a jugar a la Game Boy o.o

MerylSpider dijo...

Animo que solo son dos dias!

Ohdiosa dijo...

aayyy pero qué mas dan los exámenes cuando alguien como él camina bajo tu ventana...

en esos momentos el mundo deja de ser mundo para convertirse en una nada oscura y en ella...él y tú, tú y él...

aaayyyyy que se note que yo tb estoy de exámenes y poética!!

>>Alize dijo...

Penguin Boy: ¡Y yo! ¡Con lo divertido que es...!
Merylspider: Corrección; ya sólo uno, ¡yuju!
Ohdiosa: Y que lo digas... Es verle y lo demás importarme un carajo... Que le den a la Selectividad, ¿no ven que me ha mirado?
Besicos de limón