martes, 18 de diciembre de 2007

Soneto al plasta

Para hablar de ti te pusimos mote.
Como un dictador, fase de meoisis,
canción con chocolate; nos salió así.
Y es que no queremos que se nos note.

Raro pareces, plata tampoco eres,
yuyu nos dan tus lunas messengeras,
amigo caracol, que no te enteras,
con un poco de de suerte igual te mueres.

Es broma, joder, no te lo tomes mal,
eres más majo que los hematocitos.
... Bueno, vale, sí, me caes pelín fatal.

Ya ni podemos pedir "un poquito",
la marca del tiburón es mundial.
"Parece que quieres me vaya", cito.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Los retos y yo. Yo y los retos.

¿Alguna vez has pensado qué es lo que le da sal a tu vida? ¿Por qué aceptas vivir, que los días no se deslicen sin más, seguir arrancando la hoja del mañana en tu gris calendario?
Mi vida es una lucha. Por eso quiero seguir viviéndola.
No; mi existencia no es desgraciada, ni las condiciones en que me encuentro podrían calificarse de áridas. Tampoco es que no haga lo que me guste, ni que desconozca el sabor de la felicidad -sabor que, por otra parte, es diferente para cada uno de nosotros.
Sencillamente me gustan los retos.
¿Optar por el camino fácil, la opción cómoda... ? No, gracias.
¿Quedarse callada cuando sabes que eso te evitaría problemas? Tampoco.
¿Elegir una personalidad muda, integrada en la masa colectiva, aparcar mis gustos particulares, maquillar mis filias y fobias? No... no me verás así.
Sin embargo, no son estas las batallas que me hacen sentir que sigo viva. No; estas pequeñas rencillas no me preocupan en absoluto. Son meros soldaditos de plomo que, ciegos, se malhieren en una inmensa guerra, absurda como todas.
Mi lucha particular es -como no podría ser otra- el amor; mi némesis. Desde que descubrí esta maldita, bendita emoción jamás lo he tenido fácil.
Un día elaboré mi propia teoría:
A cada persona nos atrae un defecto hasta los límites mismos de la perdición.
Si encuentras a una persona enviciada en ese defecto, estás atrapada. O atrapado.
Mi defecto particular es socialmente repudiado por los demás. Sé que si te lo cuento enseguida oiré cómo me dices que no soportas a esa clase de personas. Y yo haré como que te entiendo, y me lamentaré de mi debilidad, y esbozaré una sonrisa que se supone pretende excusarme con dulzura.
Y tú menearás la cabeza y me compadecerás, regocijándote mientras piensas en el
-seguro- mucho más encantador defecto que te atrae.
Pero en cuanto me des la espalda, pensaré que tú no conoces el sabor de los canallas. Me reiré abiertamente de tu desprecio por ellos, de tu preocupación por el daño que me puedan hacer. Créeme; lo sé.
Y me solazaré en el placer infinito que sé se obtiene cuando te ganas el respeto, el cariño desmedido de uno de ellos.
... Y es que está claro que a mí me atraen los abismos. Si no no puede explicarse lo que ha anidado en mí disparando todas las alarmas de peligro.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Terminar con todo

... Hay veces en que la contradicción entre querer y poder se muestra más fiera que nunca. En ocasiones debes elegir no entre lo que quieres y lo que no; sino entre morir o vivir, ganar o perder, ser o no ser.
Ojalá toda esta locura pudiera liarse en un pequeño cigarrillo, fumármelo y terminar con todo.
Aunque ya se sabe que los sentimientos son como esos cánceres con filtro: nunca vienen solos -sino con una docena de compañeros-, y parecen terminarse pronto; pero dejan su huella en forma de tumor.
Benigno o maligno, ya es otra cuestión. Duelen igual.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Soneto a House

Qué cutre queda decir en español
que te llamas doctor Gregorio Casas.
House mola más; con las pastis se pasa,
vicodina versus paracetamol.

Ninguna mujer debería quedarse
-o eso dice él, fantasma- sin probarle.
Si Greg se cree que va a aprovecharse
cinco amigos deberían consolarle.

Su mala leche no es -je- condensada.
Por su largo bastón yo más bien creo
fruto de una infancia traumatizada.

Seguro que House se confiesa ateo,
"es Dios"; dice Cameron admirada.
... La verdad es que este doctor no es feo.

sábado, 24 de noviembre de 2007

No son los kilómetros

¿Caos? ¿Caos lo llaman?
Una palabra no basta nunca; pero ésta -a veces- sí. Caos. Caos, caos, caótico, caotizante. Así es.
Tanto tiempo sin ti, tanto tú sin mí, tanto todo... Temo el reencuentro, ¿qué será, será? ¿Tocará llorar, recordar, abrazar, tocar, besar... ?
¿O sólo habrá dos pares de ojos que se reconocen, una llama azul de butano que agoniza de vergüenza, dos cabezas que se agachan -y se niegan la visión la una de la otra-, y cuatro pies que sólo saben dar pasos de los que alejan?
A veces toca imaginar la versión bonita. Otras la real.
... Qué miedo tengo; y eso que a veces logro no quererte - o al menos quererte menos, odiarte un poco, creerte loco. Temo que los 49 ridículos altares que te he erigido no sirvan de nada. Ni hayan servido.
(...)
¡No, no dejes que diga esto! Llevo demasiado años creyéndolo; que todo merece la pena y tiene su sentido exacto -como los relojes suizos. Tú no eres una excepción; no puedes serlo. Y... ¿sabes? Ha sido genial todo el dolor que me has causado.
Te quiero, pero ahora estoy realmente lejos de ti. Y no son kilómetros. Somos nosotros.
Parece que hay una pausa para publicidad en lo nuestro. Aprovecha y ve al servicio. No olvides bajar la tapa... No creo que vuelvas, así que no está de más que tu huida sea decente.
Bájala, he dicho.
... Joder, estoy harta de tener que andar tras de ti. Que la bajes.
Ya.

martes, 20 de noviembre de 2007

... No es la lluvia

... Todo es un absurdo viceversa; todo.
Cómo me miras, cómo simulas a la perfección un has muerto para mí. Lo sé. No puedo verte, pero imagino claramente todos tus noes, las heridas que te infringes y en realidad sólo muerden tu piel dejando intacto ese corazón de manzana; tu alma.
Hace mucho tiempo que este espejo se quebró. No queda un miserable reflejo, pero sí tus viejas telarañas, ¿puedes verlas? Estos ojos; tus ojos se ven membranosos, hundidos en cavernas hechas de paralelismos... Pero áun eres reconocible. Sigues tan guapo.
¿Bailamos con lo surreal? Tengo unas bonitas botas que no se hunden en tu mierda. Sería maravilloso estrenarlas junto a ti.
Pero ya no serás, ni seré yo, ni seremos una pequeña nada siquiera. El silencio resulta fascinante sin nuestras antiguas batallas... Y claro, ahora te has dado cuenta. Demasiado tarde.
No es la lluvia; sé que eres tú quien escupe esas asquerosas flemas contra mis ventanas. Púdrete.

Llueve; y eso me pone triste. El texto no va por nada ni nadie; sencillamente pedía a gritos que lo tecleara. He obedecido.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Sexo, orgía, ¡arriba Biología!

Ayer lo canté a todas horas. Incluso hubo quien -yo- se atrevió a versionar el "Umbrella" de esa cantante llamada Rihanna; algo así como "ía, ía, eh, eh, que viva Biología, ía, ía... "
Hoy... Hoy cuelgo la maltrecha bata tras la puerta y me sonrío al recordar las historias que hay tras cada una de las firmas y dedicatorias. Me pintaron la nariz de naranja -protesto señoría; estoy hecha toda una limona- y unas enormes ojeras negras de cera Manley. Dos grandes "N" también, por supuesto. Ni que decir tiene.
A las 9 y pico de la mañana no se rige. Tal vez por eso ningún novato quería saltar a la comba, así que me sentí más de pueblo que nunca y me lancé a ello. Pronto éramos multitud. Rebotaban las chapas en las solapas de mi bata -prefiero ENZIMA, Ahora Toy Pedo. Alguno desayunó calimocho; no fue mi caso, tenía prácticas, paradójicamente de Biología general.
En el laboratorio éramos 19, observando meristemos embrionarios de cebolla. Una chica tenía exceso de alcohol en vena y preguntó a la profesora si sabía con qué rimaba cebolla. Más tarde, evaporando tinciones con un mechero de alcohol, le hervía la muestra de su portaobjetos y gritó que olía a turrao... Virgen cristo; qué malo es el alcohol. Escribimos en nuestras batas "Yo fui a prácticas el día de la fiesta"; qué pasa.
Y luego, camino del Multiusos, nos juntamos con dos rezagados de Químicas y una panda de travestidos sevillaniles, loando la pericia del conductor del bus como locos. Se palpa la fiesta, me digo un poco asustada. No he visto tantos estudiantes juntos en mi vida.
Mentira; vi más en el Multiusos. Fiu, fiu, fútil onomatopeya de silbido. Los grupos que tocaron no eran buenos, pero a veces todo lo que se necesita es un poco de ruido. Qué de fotos tengo toda pintarrajeada, cada una más disparatada que la anterior; y así hasta 129. Pero claro; es que la alegría no es fotogénica.
Terminó a las cuatro y había hambre. Dicho y hecho, acopio de jamón y una barra de pan en el Carrefour Express y a comer en las escaleras. Me estaba quedando pajarito; tan sólo llevaba la camiseta de las fiestas y la bata, así que otra vez de camino al centro. Allí más de lo mismo, vacile a una pobre chica que vendía entradas de garitos incluido.
Por último vuelvo a mi residencia. Ducha y a dale que te pego a frotar cual anuncio de detergente barato para borrar de mi cara leyendas tales como "I love Chema", siendo Chema el profesor de Química. Cena y a la calle de nuevo, esta vez con los de la resi. Un par de pintas y un reconstituyente con forma de bocata de lomo. Grandes risas y mejores amigos, vuelta a las 3 que estaba fatal.
(...)
Y lo que queda es una difunta bata, locas imágenes y esta cronicucha acelerada, con demasiadas comas y pocas licencias poéticas. Pero es que cuando eres sencillamente feliz tienes que cuidarte de no reventar por su culpa; y por eso escribes sin mirar.
... Quizá deba volver a hablarme con la prosa.