viernes, 20 de noviembre de 2009

Gran blanco

... Crees que no hago más que dar vueltas a esta cruel pecera en la que me mantienes preso. Sonríes mientras nado de un lado a otro. No entiendes que no soy feliz aquí. Por mis venas corre el río y aquí estoy; ahogado de claustrofobia. Condenado por mi belleza a servirte de cuadro viviente.
No insistas; no voy a seguir la senda que tus sucios dedos trazan sobre el cristal. Tu comida flotante me da asco. Te odio a ti y al puto cofre del tesoro de plástico.
A cada día que pasa estoy un poco más loco y me golpeo con más fuerza contra el vidrio. No te rías, cabrón; mejor tiembla. Soy un pez sin memoria de ídem.
Y sobrevivo imaginando ser un gran blanco.
Mentalmente paso de Carassius auratus a Carcharodon carcharias. Soy todo dientes. Soy el superpredador perfecto y mi presa habitual.
Mis escamas de colores son ahora gris carne de lija. Mi aspecto primitivo acojona a la perfección. Te devoro con mis ojos negros y fríos. Mi línea lateral va a localizarte estés donde estés. Tengo una montaña de músculos anudados a mis huesos de cartílago. Y te juro que te lo vas a hacer encima cuando veas mi triángulo de la muerte.
Mis dos hileras de dientes van a masticarte. Y después le llegará el turno a las de repuesto.
Ñam.
Esta entrada surge de mi amor incondicional por el tiburón blanco -una auténtica obra de arte de la naturaleza. Y de la profunda pena que siento hacia los peces de colores encerrados en cárceles de cristal.

viernes, 9 de octubre de 2009

Soneto al ahora

Ahora que me pierdo en ojos-mapa
llegas y pretendes ser brújula;
cuando mi amor por ti ya coagula
y casi se oxida la última grapa.

Ahora que por fin te acojonas
casualmente me echas tanto de menos
que predicas un "seamos todos buenos"
mientras bostezan fieras las leonas.

Ahora que estás demasiado lejos
notas que te falta esa cometa,
el sueño veloz de los vencejos.

Ahora que has soltado la muleta
y abrieron sus dos pinzas los cangrejos
me debes, sin duda, una gran historieta.

martes, 29 de septiembre de 2009

Roca

Inquebrantable como una roca erosionada -y aún así poderosa. Cansada de la furia de la embravecida tormenta.
He sido piedra gris hasta que me pintaron de colores. Ahora soy la número diez en la escala de Mohs y me desayuno tus diamantes.
Foto: 16 de Agosto de 2007. Los cubos de la memoria (Llanes)

sábado, 19 de septiembre de 2009

El cable

... En el fondo siempre lo has sabido.
Quizá sea por eso que ahora tu rabia se me clava como una daga. Aunque quizá duela más tu ausencia cuando tus palabras filosas se me enreden y al abandonarme seccionen de mí vísceras y vida -y es jodido no saber en qué orden.
Pero te fuiste con tanto daño que ahora un poco más no me atraviesa. Ya no tienes poder sobre mí, y puedo mirar tus ojos de peligro sin que esa bomba con forma de tarjeta de San Valentín explote.
Me ha llevado meses encontrar el cable correcto. Y soy capaz de cortarlo. Tú verás.

viernes, 28 de agosto de 2009

Soneto a los dichos

Dicen que todo lo nuestro vino del Sol;
pero yo he visto fuegos terrenales
que tienen un bastante de carnales
y nada de noble Helio o vil Etanol.

Dicen también que en Verano todo arde;
pero yo me ultracongelo por dentro
y con un núcleo de gas en mi centro
como el Halley orbito la tarde.

Dicen incluso que tú eres de Marte
y yo tu venusina turista
buscando cien souvenirs para darte.

Dicen que soy una chica muy lista
sin más motivos para querer amarte
que tus ojos de chico amatista.

lunes, 24 de agosto de 2009

Poco

¿Alguna vez has acariciado la cabeza de un perro abandonado?
Si lo haces, él y sus ojos rotos te seguirán sin preguntas. Aunque también podría morderte, con esos mismos dientes con los que te defendería a muerte si le quisieras un poco.
Y no te imaginas qué poco más insignificante bastaría.
Y no -me- quisiste ni un poco, ni un poquito, ni una puta mierda.
... La suerte es que ya he dejado de perseguir los coches que se te parecen. Me he dado cuenta de que ninguno de ellos me va a recoger.

lunes, 20 de julio de 2009

Route 66

... Supongo que ahora toca caminar, echar de menos tu inercia. Inventar kilómetros. Defender tu recuerdo. Porque yo siempre te voy a querer.
Ya lo sabes, pero no está de más repetirte que nunca me asustaron tus highway to Hell. El asfalto jamás quema tanto como el sol que lo irradia. Y no quiero motivos para rendirme. Si he de recorrer la ruta 66 que te deje libre, lo haré -sin preguntas-; pero no pretendas que me resulte fácil.
Y es que, colgada de tus pupilas, el camino se me ha hecho tan corto que ahora que he llegado al fin del mundo... quiero más. Más de ti.