La janava de Ockham
Guillermo de Ockham es un tío chulo que además de tener un nombre más feo que el Fary chupando un limón -con todo el respeto por ese pobre cítrico- es filósofo. O al menos eso dice él.
Es un religiosillo, y para rendir culto a Dios no se le ocurre nada mejor que dedicar su obra al Altísimo. Según él, su objetivo es demostrar que Él es todopoderoso y omnívoro, quiero decir, onmipotente.... Y sí, el muy tonto no se dio cuenta de que esas dos palabras significan lo mismo...
Así que Guille, Guillermito o Willie hace su primera afirmación: los universales no existen... Muy bien, pero... ¿qué narices es un universal?
Pues -por poder- podría decir que es un concepto que el 95% de los de mi clase jamás llegó a pillar. Ellos se lo aprendían y soltaban el rollo como los papagayos, sin tener ni idea. Reconozco que el universal éste se las trae: resulta que según nuestro amigo Willie un universal es "aquella realidad que es conjunto de singulares y que no existe en verdad, siendo en la medida en que los singulares son"
Vale, sí. Lo que yo decía. Este Guillermito me lo ha robao', dirán algunos. Dejad que os lo explique:
Un universal viene a ser un concepto que hemos inventado para hablar de conjuntos de cosas en singular. Por ejemplo, si decimos "perro" nos referimos a todos los perros del mundo y no a ninguno en concreto. El sujeto "perro" colectivo de todos los canes del mundo no existe más que en nuestras mentes, aunque sí todos los animales que lo componen.
¿Y para qué sirve esto?
Dice Ockham que nosotros utilizamos el simplísimo concepto de universal -insértese ironía a porrillo- poco más que para hablar entre nosotros. Dice también que esto es malo -aquí ya te imaginas la cantidad de traumas infantiles que debía de tener- porque "se pierde el detalle, el verdadero conocimiento del singular"
¿Cómorr?
Pues sí, cítricos. Willie defiende los singulares como el auténtico objetivo de nuestro estudio. Según él, si estudiamos los universales -aquí yo aprovecho para preguntarme, ¿pero no eran imaginarios?- perdemos el detalle que caracteriza a cada ser.
¿Y eso por qué?
Pues porque Ockham afirma que una muestra de la onmipotencia de Dios es el hecho de que ha creado a cada ser de la naturaleza diferente a los demás, sin rasgos comunes que puedan agruparlos en univerasales. Y Guillermito saca las siguientes conclusiones:
1) Los universales no existen, pues al contener a los singulares, limitarían el poder de Dios, obligándolo a seguir un "esquema" (sí, esto huele a "diseño inteligente" que apesta)
2) El verdadero conocimiento es el conocimiento de los singulares (es decir, que para poder afirmar que sabes de algo, tienes que conocer todos -pero todos, todos- los detalles y variantes del temita. Y si no, nada)
3) Los universales no sólo son nocivos para nuestro saber, sino que son herejía (bueno, eso
último no lo dijo pero le faltó poco)
último no lo dijo pero le faltó poco)Y con estas tres conclusiones tan molonas y guays del Paraguay, Willie se saca de la manga su argumento más famoso y seguramente el favorito de tantos gitanillos: la janava, quiero decir navaja, de Ockham.
Como Guille es más chulo que un ocho, primero va y nos lo enuncia en latín: "Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem"
Como el 99,9% por cierto de la población no entendemos esta lengua muerta, se decidió y nos lo tradujo a "en la explicación de un suceso no debe suponerse la existencia de más realidades que las absolutamente necesarias"
Veamos dos ejemplos prácticos y actuales:
1) Ella no te llama: No es que haya sido abducida, o se haya fijado en otro, o sea lesbiana, o no le gustes, o tenga dudas, o vayas demasiado deprisa, o lo vuestro no sea posible... Lo más seguro es que se haya quedado sin saldo.
2) Suspendiste el examen: No es que el profe sea un cabronazo, ni que haya sido muy difícil, ni que te hayas quedado en blanco, ni que leyeras mal la pregunta, ni que no te pudieron chivar, ni hay una conspiración en tu contra... No... Es que no estudiaste; y punto.
Así que ya véis por qué Ockham lo llamó navaja: porque con ello eliminas de raíz todos esos supuestos y paranoias altamente amargantes.
... Por una vez, debo reconocer que Willie tuvo razón. Me apunto a llevar una siempre en el bolsillo.

Platón
